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Datos abiertos, colaboración y el derecho a la ciudad desde Bicidatos


12 de agosto de 2026


Santiago Torrico


I. Introducción


Transformar una ciudad en un espacio más humano y seguro requiere algo más que buenas intenciones, dicho de otra forma, requiere información, organización y persistencia. Mientras las autoridades municipales suelen tomar decisiones basadas en cálculo político para su beneficio, desde la sociedad civil han emergido iniciativas como Bicidatos, una herramienta digital que registra, sistematiza y visibiliza la realidad de la movilidad en bicicleta en Bolivia. Para conocer los orígenes y los desafíos de esta iniciativa, se conversó con Abigail Roque, coordinadora de Bicidatos, quien forma parte del Laboratorio de Tecnologías Sociales desde 2018 e impulsa esta iniciativa desde el año 2020.


A través de su testimonio, fue posible descubrir que defender la bicicleta no es un asunto exclusivo de ciclistas experimentados. Es una causa ciudadana donde cualquier persona, incluso quien no maneja bicicleta por cualquier motivo, puede aportar con su conocimiento técnico, su capacidad organizativa y su compromiso ético para exigir ciudades más justas. Por ello, Abigail sostiene que “Aunque no seamos ciclistas que manejan diariamente, también hacemos nuestro aporte a la comunidad desde lo que sabemos y podemos hacer. Construir comunidad no se trata solo de criticar desde afuera, sino de involucrarnos, aportar y generar cambios desde donde estamos”.


II. El origen de Bicidatos


Bicidatos nació el 2020 en las mesas de trabajo de Ciudadanía, donde activistas impulsaron proyectos medioambientales para Cochabamba, Entre ellos estan Richard Mamani, Dennis Garcia, Miriam Rodriguez y Patricia López plantearon la necesidad de contar con una herramienta para monitorear el cumplimiento y la reglamentación de la Ley de la Bicicleta de Cochabamba.
Para llevar esa idea a la realidad, recurrieron al Laboratorio de Tecnologías Sociales donde Abigail Roque ya venía trabajando desde 2018 en procesos de voluntariado e innovación digital. Tras reuniones entre miembros de colectivos, investigadores y especialistas en desarrollo de software, se abrió un debate fundamental sobre qué tipo de información debía recopilar la herramienta.
Fue evidente que los académicos planteaban datos desagregados e indicadores complejos. Sin embargo, los ciclistas cotidianos fueron enfáticos al mencionar que un ciudadano que pedalea por la ciudad no tiene tiempo para llenar encuestas interminables; necesita información útil y concreta. Así se diseñó formularios centrados en el:

1. Mapeo de infraestructura y servicios ciclistas: Para identificar dónde hay biciparqueos seguros, tiendas de bicicleta,talleres y llanterías.

2. Mapeo de incidentes de vulneración ciclista: Para tener una base de datos sobre atropello ciclista, acoso e invasión de ciclovías que sirva como evidencia para exigir sanciones y reformas legales.

3. Repositorio digital de propuestas ciudadanas: Donde colectivos puedan subir sus diseños de mobiliario urbano, informes de fiscalización e intervenciones viales.
Cabe aclarar que antes de Bicidatos, la información sobre movilidad ciclista en Bolivia estaba dispersa. Ahora se condensa en un espacio digital, que requiere de voluntarios comprometidos en colaborar en soluciones tecnosociales por el bien común.



III. Los ciclistas invisibles de la calle


Uno de los aportes más conmovedores de Bicidatos ha sido romper el estereotipo tradicional del ciclista deportivo. Pero la realidad económica en Bolivia muestra otra cara, la bicicleta también es utilizada como herramienta de cuidado, trabajo y subsistencia popular. En el marco del Segundo Biciforo Cochabamba (2023), el equipo de Bicidatos apoyó en la realización y difusión del documental "Ciudadanía en ruedas: Prácticas de Bicilogística en Bolivia", visibilizando a personas que dependen de vehículos a pedal para trabajar y sostener a sus familias.


1. El trabajo nocturno de los recolectores

Al entrevistar a trabajadores de recolección de residuos (como el personal de EMSA), el equipo enfrentó la susceptibilidad de los supervisores laborales. Las entrevistas debieron realizarse bajo estricta confidencialidad. Los trabajadores relataron cómo operan en la noche utilizando la bici-logística y cómo han establecido “pactos tácitos de respeto mutuo” con actores nocturnos de la calle para trabajar en paz sin tener conflictos.


2. Los “materos ambulantes” de La Cancha

Tienen una organización territorial rigurosa. No trabajan al azar, sino que se dividen por zonas específicas desde la salida de sus barrios hasta los puntos de mayor afluencia comercial.
Lo más revelador fue la postura política de estos trabajadores populares. Mientras en las universidades se debate teóricamente el “derecho a la ciudad”, un matero expresaba el ejercicio del concepto con claridad, indicando que “hay que respetar al ciclista, hay una ley de la Alcaldía que indica que nosotros tenemos derecho a conducir y que nos respeten, porque nuestro vehiculo no lleva motor con calma parte, algunos no tienen mucha paciencia rozando nos pasan”. Esta cita refleja que el derecho a la ciudad también implica poder movilizarnos de manera segura y con respeto, independientemente del medio de transporte que utilicemos en la vía.









IV. La trampa política


Al igual que en otros análisis sobre la movilidad ciclista en Cochabamba, Abigail coincide en que el principal obstáculo para avanzar no es la falta de propuestas ciudadanas, sino el cálculo político-partidario de las autoridades junto a sus “seguidores” y su alianza con los gremios del transporte motorizado.


La multa de los 10.000 bolivianos y la realidad de las vías

Recientemente, la alcaldía celebró la promulgación de una norma que sanciona con 10.000 bolivianos a los vehículos que invaden las ciclovías, informando con orgullo que ya se han recaudado más de 70.000 bolivianos. Sin embargo, Abigail plantea una pregunta incómoda, ¿En qué se está invirtiendo ese dinero recaudado?

• Deterioro de las vías existentes: La ciclovía de la calle Ecuador, que hace cinco años contaba con señalización protección, hoy está prácticamente destruida y desmantelada.

• Falta de equidad territorial: La ciclovía Panamericana en el Sur sigue siendo una vía aislada que no conecta con el centro de la ciudad. Si una persona del Sur quiere ingresar al centro por la avenida Ayacucho, se encuentra con la interrupción total de la ruta, lo que desmotiva a cualquier ciclista por el peligro que representa.

• Prioridades invertidas: En lugar de utilizar los recursos recaudados para reparar las vías y conectar los barrios, el municipio prefiere gastar millones en puentes y distribuidores vehiculares que fragmentan el tejido urbano.


El bloqueo de las normas por el sector transporte

La influencia de los sindicatos de trufis y micros sobre los concejos municipales es el gran “cuello de botella” institucional. Abigail cita el caso del municipio vecino de Sacaba, donde los colectivos ciudadanos lograron redactar y consensuar una Ley Municipal de la Bicicleta. Sin embargo, la norma fue rechazada en el Concejo Municipal porque varios de los concejales eran representantes del sector del transporte público, votando en contra de los derechos de los ciclistas para proteger sus privilegios gremiales.
Lo mismo ocurrió con la propuesta de Foto-infracción presentada por los colectivos a la alcaldía de Cochabamba. A pesar de ser un proyecto digital completo fue rechazado por compromisos políticos con los sindicatos de choferes.


V. La realidad del voluntariado


Sostener una herramienta independiente como Bicidatos depende del esfuerzo del voluntariado. En ese sentido, Abigail reflexiona abiertamente sobre las debilidades y los retos que enfrenta la iniciativa.


1. El desgaste de la energía del voluntariado

En los primeros años, los activistas y voluntarios contaban con tiempo libre y entusiasmo juvenil. Con el paso del tiempo, la entrada al mercado laboral formal y las responsabilidades familiares, han reducido la participación en varios miembros. Esto ha generado momentos de desarticulación, dificultando la realización de acciones continuas de gran escala.


2. Bajo alcance de difusión

A pesar del enorme valor público de la herramienta, Bicidatos reconoce una debilidad en su alcance hacia el “ciudadano de a pie”. Al ser un proyecto autogestionado sin financiamiento para pautas publicitarias ni un equipo especialista en marketing, la difusión se concentra en nichos de ciclistas y aliados académicos que ya conocen el proyecto.


3. Alianzas estratégicas para mantener los datos al día

A pesar de las limitaciones, la comunidad ha encontrado formas creativas de actualizar la información. Durante la gestión 2025, el proyecto contó con el apoyo fundamental de un voluntario, ciclista, delivery Adrian Delgado, que recorría la ciudad diariamente que mapeo y verifico el estado real de las servicios ciclistas en Cochabamba, demostrando el poder del compromiso y la colaboración.

Aunque se intentaron alianzas con universidades (en investigaciones sobre el corredor urbano de Sacaba) o con activistas de La Paz, Santa Cruz y Tarija, la falta de recursos y de tiempo de la contraparte ha impedido que el alcance del mapeo detallado se extienda a nivel nacional, manteniéndose por ahora como un núcleo de información concentrado en Cochabamba.


VI. Conclusión


La entrevista a Abigail ofrece una lección fundamental de ciudadanía, el hecho de que las herramientas digitales independientes son un medio para disputar la justicia social. Bicidatos demuestra que, frente a la negligencia de las autoridades, el greenwashing mediático y la prepotencia del transporte, la organización colectiva puede generar soluciones técnicas de altísimo nivel. Cada punto marcado en ese mapa digital, sea un taller de barrio, un parqueo seguro o una denuncia de acoso, es un acto de resistencia colectiva contra el olvido institucional.
Construir una ciudad habitable no requiere esperar a que llegue un alcalde iluminado ni exigir que todos nos volvamos ciclistas expertos de la noche a la mañana. Requiere valorar cada aporte, desde el profesional técnico que aporta con su conocimiento, hasta el voluntario comprometido que verifica los datos mientras pedalea, pasando por el vendedor de mate que exige respeto y su derecho a la ciudad. La información es poder. Mientras existan iniciativas como Bicidatos y ciudadanos dispuestos a aportar con acciones concretas y tangibles, que contribuyan a construir una ciudad más inclusiva, segura y participativa. Porque ejercer el derecho a la ciudad también significa involucrarnos, ocupar el espacio público, generar información, proponer soluciones y ser parte activa de las transformaciones que necesita nuestra ciudad.




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